Fernando Cáceres: Las odiosas comisiones bancarias

Fernando Cáceres: Las odiosas comisiones bancarias

Los bancos siempre estarán en el ojo de la tormenta. El origen de su permanente estado de crisis es que venden productos difíciles de comprender.

Hoy, por ejemplo, existen 14 comisiones aprobadas por la SBS para tarjetas de crédito, 11 para cuentas de ahorro y corriente, 9 para créditos hipotecarios y de consumo, y así. Una asimetría informativa considerable, entre proveedores y consumidores, que genera la percepción constante de poder ser víctima de abusos.

La solución, sin embargo, está muy lejos de transitar el camino propuesto por el congresista Yonhy Lescano en el Proyecto de Ley 102/2016: prohibir todas las comisiones y que se realice un único cobro vía la Tasa de Costo Efectiva Anual (TCEA).
Las comisiones, por más odiosas que sean, permiten a los bancos cobrarnos diferenciadamente. Por ejemplo, solo se cobran comisiones por el uso de ventanilla y por el envío de estado de cuenta a quienes lo requieran, habitualmente personas mayores. Si todos pagásemos la TCEA, ‘justos terminarían pagando por pecadores’.

De hecho, en el 2012, cuando la SBS prohibió la comisión por mantenimiento, Contribuyentes por Respeto identificó que en algunos bancos se incrementó la tasa de interés de créditos de consumo, y en otros se empezó a cobrar por comisiones que antes eran gratuitas.

Según la experiencia de otros países, si los supervisores bancarios logran crear un sistema de información sencillo que permita comparar los servicios bancarios disponibles, esto facilitaría que los consumidores penalicen, mediante el cambio de proveedor, a las entidades que abusan de ellos.

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