Fernando Cáceres: ¿Por qué apostar por la libertad económica?

Fernando Cáceres: ¿Por qué apostar por la libertad económica?

La semana pasada se publicó el nuevo Índice de Libertad Económica del prestigioso Fraser Institute. Lamentablemente, el Perú descendió 10 posiciones, ubicándonos en el puesto 52/159.

La libertad económica (LE) está estrechamente vinculada al intercambio de bienes y servicios, a la apertura de mercados, y a la protección de derechos de propiedad, pero también está íntimamente asociada con libertades civiles, como la libertad de elección, expresión y credo, con los límites que impone el respeto a los demás.
En corto, la LE importa mucho al bienestar social. De hecho, según la evidencia recogida por el Fraser Institute, los países con mayor LE son, en promedio, 7.5 veces más ricos que los menos libres, crecen 2 veces más rápido, son 15 veces menos pobres y tienen una esperanza de vida 16 años más alta.
A pesar de ello, existen dos mitos que conviene comentar.

Por un lado, se asume que la LE equivale a endosar cualquier práctica empresarial, lo cual se aleja de la realidad, pues la lógica detrás de la LE es incentivar la competencia para beneficiar a los consumidores, dentro de un marco institucional claramente establecido y que sancione las malas conductas empresariales.

Por otro lado, se asume que la LE genera una injusta distribución del ingreso, a pesar de que la evidencia no apoya esta afirmación. Un sistema económico basado en la LE recompensa a los ciudadanos más trabajadores, a aquellos que tienen más talentos o generan una idea valiosa innovadora, a la vez que conlleva mayores niveles de movilidad social.

Lo que hoy más afecta nuestra LE es nuestro pobre Estado de derecho.
En particular, urge reformar las instituciones del sistema de justicia. No solo para incrementar los niveles de libertad económica (sí, esta necesita del Estado), sino para que la población empiece a percibir con mayor claridad que una economía libre requiere una justicia eficaz.

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